El destino más parecido a casa: un sistema educativo que se entiende desde España, un país pequeño y acogedor, y ningún visado que gestionar para un estudiante europeo.
Suele ser el primer paso. Para una familia que nunca ha enviado a un hijo fuera, Irlanda ofrece la distancia justa: lo suficientemente lejos para que la experiencia cuente, lo suficientemente cerca para que nadie se sienta al otro lado del mundo.
La estructura de asignaturas, el ritmo y la forma de evaluar resultan familiares, de modo que la adaptación académica es mucho más suave. El alumno pelea con el idioma, no con el sistema.
Un curso completo —entre el equivalente a 3.º y 4.º de la ESO— dedicado a proyectos, prácticas, voluntariado y trabajo en equipo. Muchos alumnos españoles vuelven de ese año siendo otra persona, y es probablemente la mejor puerta de entrada a Irlanda.
Las familias anfitrionas irlandesas tienen fama merecida, y no hace falta visado para un estudiante europeo. Son dos cosas que quitan mucha ansiedad de encima en el primer curso fuera.
Irlanda es uno de los pocos destinos donde las dos fórmulas funcionan igual de bien, y donde la elección depende de verdad del carácter del alumno.
Colegios con tradición, muchos de ellos de fundación centenaria, con internado completo o semanal. Instalaciones deportivas serias, música y una vida de comunidad muy marcada.
Es la vía para el alumno que quiere estructura y una agenda llena, y para la familia que prefiere que todo —clase, residencia, deporte y tutoría— ocurra bajo un mismo techo.
El alumno vive con una familia irlandesa seleccionada y asiste al colegio de la zona como un alumno más. Desayuna con ellos, va y vuelve con ellos, y comparte la vida de la casa: es la inmersión más completa que existe.
Funciona especialmente bien a partir de los catorce años y es la fórmula con la que más familias empiezan.
| Internado | Familia anfitriona y colegio público | |
|---|---|---|
| Para quién | Alumnos que quieren un entorno académico estructurado y exigente, con una oferta muy amplia de deporte, música y actividades. | Alumnos sociables que buscan una inmersión cultural y lingüística profunda, viviendo como uno más en una casa local. |
| Dónde vive | En la residencia del colegio, con compañeros de muchas nacionalidades. | En casa de una familia anfitriona seleccionada, integrado en la vida del barrio. |
| Edad habitual | De 10 a 18 años, según el colegio. | De 14 a 18 años. |
| Supervisión | Equipo de tutores y personal de bienestar disponible las veinticuatro horas. | Supervisión parental de la familia anfitriona, con coordinación local de seguimiento. |
| Vida diaria | Gira en torno al campus: clases, entrenamientos, ensayos y estudio guiado. | Gira en torno a la comunidad: colegio, casa, amigos del lugar y rutina familiar. |
| Duración | Desde un trimestre hasta el año académico completo. | Desde un trimestre hasta el año académico completo. |
Ninguna de las dos es mejor que la otra: son distintas. La conversación que tenemos con cada familia sirve precisamente para averiguar cuál encaja con su hijo, y esa valoración la hacemos antes de proponer un solo colegio.
Tres trimestres: de septiembre a diciembre, de enero a marzo o abril, y de abril a mayo. Hay una semana de descanso en octubre y otra en febrero, además de las vacaciones de Navidad y Semana Santa. El curso irlandés termina en mayo, antes que el británico, lo que deja el verano completo.
Treinta minutos, sin compromiso, para entender su perfil y salir con dos o tres caminos posibles. No trabajamos con comisiones de colegios: nuestro compromiso es contigo.